Hasta la fecha, el programa cuenta con 37 escuelas en distintas fases de intervención, beneficiando a más de 5.000 niños y jóvenes en edad escolar. Este impacto positivo se puede constatar gracias al seguimiento que los empleados de Prosegur realizan sobre el terreno. A través de las visitas de campo, las entrevistas con los beneficiarios y la elaboración de informes sobre cada escuela, se han detectado los siguientes avances:
  • Disminución del absentismo escolar y mayor participación de las familias en las actividades educativas.
  • Las escuelas están impulsando el desarrollo de sus comunidades: a través de talleres de alfabetización y manualidades para adultos, transformándose en “centros multiusos” (donde las familias realizan actividades productivas) o compartiendo sus salas de informática con miembros de toda la zona. 
  • Con la mejora de las infraestructuras del centro, se produce una mayor concentración de los alumnos en el estudio, mejorando así su rendimiento escolar. Esto ha permitido en algunos casos introducir programas de formación deportiva y cultural, que logra que los alumnos pasen más tiempo en la institución y exploten su potencial.
  • Con los servicios básicos renovados y el acceso al agua y a la electricidad, mejoran las condiciones higiénicas, con el consecuente efecto positivo sobre la salud de los menores.
  • Mayor motivación por parte del profesorado, quien encuentra ahora unas condiciones de trabajo óptimas.
  • Mayor valoración de la educación como herramienta de progreso, potenciada con las Becas Talento para que los menores puedan continuar sus estudios (universitarios/formación profesional) y convertirse en profesionales al servicio de su comunidad.