Piecitos Colorados

Nuestro programa de Cooperación al Desarrollo beneficia a más de 5.300 alumnos en siete países de Latinoamérica

Origen y motivación

Nuestro proyecto tiene un origen muy especial que se remonta al año 2006, cuando un grupo de empleados de Argentina conoció la difícil situación de algunas escuelas rurales del país. Centros con graves carencias en su infraestructura y servicios básicos (sin agua ni baños), situados en zonas aisladas y cuyos alumnos tenían que caminar durante kilómetros para asistir a clase. Sus pies – a través de sus zapatos ajados- se manchaban con la tierra roja del camino, por lo que sus maestras los llamaban cariñosamente “piecitos colorados".

El apoyo local a estas escuelas constituyeron el germen de este programa de caracter integral que la Fundación Prosegur profesionalizó y extendió al resto de países de Latinoamérica donde opera nuestra compañía. Los propios empleados de Prosegur – implicados en el proyecto- se convirtieron en testigos directos de las mejoras.

Con la rehabilitación de las escuelas y servicios básicos, la aplicación de programas nutricionales, la mejora educativa y la sensibilización de las familias, Piecitos Colorados busca combatir el abandono escolar, así como impulsar el desarrollo de las comunidades donde se implante.

Nuestras escuelas

Fases de intervención

Mejora de la infraestructuras

Mejora de la infraestructuras

Mejoramos o reconstruimos las infraestructuras con el fin de lograr un entorno apto para el desarrollo educativo y unas condiciones higiénico-sanitarias óptimas.

Formación nutricional

Formación nutricional

Impulsamos hábitos saludables a través de la formación y el mejor aprovechamiento de los recursos de su entorno, con la asesoría de la ONG Nutrición Sin Fronteras.

Mejora educativa

Mejora educativa

Sin interferir en los planes de estudio oficiales, apoyamos la renovación de las herramientas de enseñanza y los materiales didácticos, facilitando el acceso a las nuevas tecnologías.

Fomento del deporte

Fomento del deporte

Promovemos la práctica del deporte con el fin de potenciar el desarrollo físico de los alumnos, así como educar en los valores del trabajo en equipo, el esfuerzo y la sana competitividad.

La creatividad como motor de cambio

 

Fundación Prosegur y Fundación Amigos Museo del Prado se unen para llevar el arte a escuelas desfavorecidas de Latinoamérica, con apoyo de voluntarios de la compañía

 

Las aulas de 31 centros educativos adscritos al programa de Cooperación al Desarrollo Piecitos Colorados de Fundación Prosegur, recibieron en 2017 a unos maestros muy especiales: 100 empleados de la compañía transformados en educadores de arte para impulsar las capacidades creativas de los alumnos. Las obras maestras del Museo del Prado han sido el vehículo utilizado por esta pionera iniciativa que, además de despertar el interés por el arte, ha puesto en valor el patrimonio cultural de cada comunidad y ha reforzado la autoestima de un total de 1.500 menores de entornos vulnerables de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay.

¿CÓMO? El proyecto se ha articulado en torno a un CURSO DE INICIACIÓN AL ARTE de cuatro sesiones en aula, consistente en proporcionar a los alumnos un viaje espacio-temporal para abrirles a nuevas sensaciones e ideas que expandan sus horizontes culturales.

Para convertirse en educadores de arte, la Fundación Amigos del Museo del Prado ha editado materiales específicos (vídeos, presentaciones y Guía de capacitación) para la formación previa de los voluntarios. Su respuesta solidaria a este reto – rasgo diferencial del proyecto- ha superado todas las expectativas, sumándose perfiles profesionales de todas las unidades de negocio y soporte.

Adaptando el lenguaje a su realidad y aportando grandes dosis de empatía, los voluntarios han aplicado durante el curso herramientas de mejora continua, como la autoevaluación del maestro o encuestas de satisfacción a los alumnos.  

 

 

IMPACTO: El proyecto ha generado valor en todos los agentes implicados. A nivel didáctico, ha tenido un doble impacto formativo sobre los voluntarios y los alumnos, pero no se ha detenido ahí. La iniciativa ha trabajado transversalmente aspectos tan necesarios como la confianza, las inteligencias múltiples, la imaginación o el pensamiento crítico. Además, las escuelas han encontrado en ella un disparador para reforzar su identidad, incluyendo la visita a museos y centros de arte locales. Así, por primera vez, la mayoría de estos piecitos colorados han pisado una pinacoteca. Una experiencia de enriquecimiento personal que continua actualmente.

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