El hilo que nos une
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En Prosegur, el uniforme es mucho más que una prenda de trabajo; es un símbolo de confianza y protección. Pero, ¿qué sucede cuando esa prenda cumple su ciclo? En la Fundación, hemos decidido que su misión no termine ahí. A través de una innovadora iniciativa de economía circular, hemos logrado que las chaquetas y pantalones de nuestros vigilantes sigan cumpliendo su propósito de cuidar a los demás, aunque cambien de forma. Gracias al reciclaje de uniformes de Prosegur Security, hemos transformado materiales en desuso en mochilas y estuches que acompañarán a los alumnos de nuestro programa de Cooperación al Desarrollo Piecitos Colorados de Uruguay y Argentina en su camino educativo.
En Uruguay, este proyecto ha sido posible gracias a una alianza estratégica con la entidad Ceprodih, que cuenta con talleres de costura y reciclaje textil para ofrecer formación y empleo a mujeres en situación de vulnerabilidad.
La acción no solo ha permitido recuperar 97 kg de tejido, evitando que se conviertan en residuos, sino que también ha generado oportunidades laborales directas. Es una muestra de cómo el "saber hacer" corporativo se integra con el desarrollo de las comunidades donde operamos.
Nuestros uniformes, su futuro
Por su parte, en Argentina, las más de 600 cartucheras entregadas a los alumnos piecitos fueron confeccionadas a partir de uniformes en desuso del iSoc de Prosegur. El proceso se llevó a cabo en alianza con Cuñá: empresa social que impulsa la integración laboral de mujeres de entornos vulnerables.
Con esta iniciativa reafirmamos nuestro propósito de generar un impacto positivo en la comunidad, integrando educación, sostenibilidad e inclusión.
Voluntariado en acción
Nuestros profesionales han sido el motor de esta transformación. Tanto en Argentina como en Uruguay, nuestros colaboradores participaron activamente en diferentes jornadas de voluntariado donde recibieron formación en economía circular y concienciación ambiental.
Además, durante las actividades, los voluntarios no solo colaboraron en el proceso de manipulado de las prendas y la confección de los productos, sino que también pudieron conocer de cerca los testimonios de las beneficiarias de los talleres.
Posteriormente, participaron en la entrega de los kits escolares en las diferentes escuelas y vivieron en primera persona las caras de sorpresa de los niños al descubrir que lo que antes protegía a nuestros vigilantes, ahora sostiene sus libros y sus sueños.